sábado, 24 de marzo de 2012

Cómo ejecutar un dichoso deseo.

Hay mil maneras de ejecutar un deseo, y cien mil deseos distintos que cumplir. Puedes pedirlo, aunque dudo que alguien te escuche; puedes buscarlo, es algo mas obvio pero creo que perderias el tiempo. Puedes ponerlo ahí, para que te salga, pero nunca sale. Escribirlo en tu cuaderno de memorias, en ese lugar donde pasa, han pasado o pasaran, los mejores momentos de tu vida. Y la mas facil, esperar, esperar a que llege ese momento, esa milesima de segundo que te haga dar la vuelta, cambiarlo todo, y arriesgarte en el mayor viaje de tu vida, el que te lleve a la felicidad.

Improbable, solo eso.

La Real Academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder.
Y define improbable como algo inverosímil,que no se funda en una razón prudente.
Puestos a escoger,a mi me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad,como a todo el mundo supongo.
La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza.
Que David ganara a Goliat era improbable,pero sucedió.
Un afroamericano habitando la Casa Blanca era improbable,pero sucedió.
Que los Baron Rojo volvieran a tocar juntos era improbable,pero también sucedió.
El amor,las relaciones,los sentimientos no se fundan en una razón prudente,por eso no me gusta hablar de amores imposibles,sino de amores improbables,porque lo improbable es,por definición probable.
Lo que es casi seguro que no pase,es que puede pasar,y mientras haya una posibilidad,media posibilidad entre mil millones de que pase,vale la pena intentarlo.