lunes, 24 de diciembre de 2012

Sentimientos escondidos tras palabras..

Quiero que sepas que cuando te diga que estoy bien, no estoy bien.. abrázame fuerte y dime que te tengo cerca. Que cuando te diga que solo estoy cansada esque ya no puedo aguantar más.. y que me dejes llorar en tu hombro. Que cuando te grite que te largues.. me muestres que te importo lo suficiente como para quedarte. Que cuando sea fria contigo no es porque no te quiera, es porque no quiero que veas que sufro.
Que cuando me preguntes que qué tal, tras ese bien habrá miles de palabras, sentimientos y emociones que nunca te daré a conocer.

Abuelo.

Hola,¿Es este el teléfono del cielo?
Queria hablar con mi abuelo.
Solo llamaba para que le dijerais que echamos de menos tenerle todos los dias por casa, que desde que se fue hay rincones vacíos.
Ah, también que no le demostré todo lo que le queria, pero querer en silencio es lo mio y ahora que no está me entran ganas de gritarlo a voces para ver si desde el cielo me escucha.
Creo que lo hace porque a veces, cuando lloro, el cielo se pone negro y comienza a llover.
No pasa un dia que no eche de menos su presencia, o su manera de hacerme rabiar.
Te quiero, nos vemos ahi arriba.
Maria.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Soledad.

La soledad, todos decimos que la tenemos pánico, que es lo peor que le puede pasar al ser humano.
Y en cierto modo es verdad, cualquier persona que se quedara sola, no duraria mucho, y hay varios y claros ejemplos de ello, de gente que se quita la vida cuando lo que realmente quiere es quitarse la soledad.
Dicen que un corazón grande, se llena con poco, así que no es necesario tener a tu alrededor a muchas personas pendientes de ti, si sabes apreciar a un verdadero amigo.
Nadie es perfecto, y por ese pensamiento, muchas personas dejan de lado a otras pero, ¿ y si al acostarse en vez de contar ovejas, cuentan los defectos que se quieren corregir? Se darían cuenta de que además de miles de cosas buenas también ellos tienen miles de defectos, aprenderían a buscar las cualidades de los que les rodean, puesto que si realmente quieres a alguien, sus defectos dan igual.
Es como si cada uno de nosotros estuviera metido en su propia cárcel; necesitamos palpar nuestros barrotes para conseguir vencerlos.
Antes de actuar por impulsos, dejemos pensar al corazón, para que la soledad no invada a otro individuo más, sino para que uno menos esté acompañado de ella.